Podcast #28: CRY MACHO y homenaje a Clint Eastwood

Aprovechamos el estreno de Cry Macho (2021) para homenajear a uno de nuestros actores y directores favoritos de todos los tiempos: la leyenda viva Clint Eastwood.

El podcast #28 de Cinema Inferno cuenta con la participación de:

Rubén Pintos – Crítico y reportero cinematográfico que ha colaborado en Cámara Salvaje, Revista Cinefagia, Butaca Ancha, Cinema Tradicional y Tomatazos. Especialista en cine asiático, cine de culto y género.

Eric Ortiz García – Periodista (Cinema Inferno, Screen Anarchy) y profesor de cine (FES Aragón UNAM). Colaborador de Radio Mórbido.

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Entrevista con Bill Moseley, antagonista de PRISONERS OF THE GHOSTLAND

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

Bill Moseley vio por primera vez Masacre en cadena (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) en Boston, Massachusetts, como parte de una función doble con Operación dragón (Enter the Dragon, 1973). “Después de ver Masacre en cadena me daba miedo la parte rural de Estados Unidos”, reveló el actor en el documental It Runs in the Family (2006), entonces, seguramente, Moseley no imaginaba que en la década siguiente sería parte integral de Masacre en el infierno (The Texas Chainsaw Massacre 2, 1986), única secuela en la interminable franquicia con la dirección de Tobe Hooper. Sin ser originario del sur rural, de hecho nació en Connecticut, Nueva Inglaterra, Moseley ha encarnado personajes icónicos provenientes precisamente de esta zona. Son antagonistas clásicos que han cometido algunos de los crímenes más “horrorosos y extraños en la historia americana”. 

Moseley filmó y apareció en el cortometraje cómico amateur The Texas Chainsaw Manicure, una copia de éste eventualmente llegó a las manos de Hooper, quien le dijo al actor: “si llego a hacer una secuela te tendré en cuenta”. Cuando llegó la hora de darle continuación a la película que cambió el rumbo del terror, Hooper cumplió su palabra. Moseley, en su primer papel importante, le dio vida a Chop-Top, un nuevo integrante de la familia experta en carne humana, un demente incapaz de dejar de pensar en Vietnam. Además, tiene una placa de metal en la cabeza, visible cuando su hermano Leatherface lo roza accidentalmente con la motosierra. 

Masacre en el infierno tiene una aproximación deliberadamente fársica, con guión de L.M. Kit Carson (Sin aliento, París, Texas) y un Denis Hopper glorioso con motosierras y deseos de venganza. Si bien este filme fue incomprendido en su tiempo, hoy día es genuinamente de culto. Si Chop-Top no ha vuelto a aparecer en la franquicia es por un tema de derechos. 

Moseley volvió a la franquicia hasta Masacre en Texas: Herencia maldita (Texas Chainsaw 3D, 2013), pero en el rol de Drayton Sawyer, el hermano mayor en la película original, porque esta producción ignoró el resto de secuelas. Una participación demasiado breve que no pasa de la violenta secuencia inicial cuando un grupo de texanos deciden saltarse la ley y destruir a la familia.

El cameo de Moseley en Masacre en Texas: Herencia maldita llegó cuando el actor ya había conquistado a toda una nueva generación de fieles del terror. Evidentemente influenciado por Hooper, el músico Rob Zombie debutó como cineasta con La casa de los mil cuerpos (House of 1000 Corpses, 2003), presentando a otra pirada familia sureña y una historia de época que comienza a finales de los años setenta. Aquí Moseley es Otis, uno de los hermanos protagonistas, que combina a Charles Manson, Tex Watson –en la superior segunda parte, Violencia diabólica (The Devil’s Rejects, 2005), el diálogo “I’m the devil and I’m here to do the devil’s work” es una referencia ineludible– y al propio Leatherface: suele usar como máscara la cara de sus víctimas. Zombie completó la trilogía sobre la familia Firefly en 2019, con el estreno de Los 3 del infierno (3 from Hell, 2019).

De la mano del brillante y camaleónico cineasta japonés Sion Sono, Moseley ha construido otro villano para el recuerdo. En Prisoners of the Ghostland (2021), el debut en inglés de Sono, Moseley interpreta al Governor, quien controla Samurai Town, un lugar donde se conjuga oriente y occidente, los samuráis con los vaqueros, lo moderno con lo antiguo. 

Al inicio de la película el hombre sin nombre (Nicolas Cage dando otra actuación delirantemente divertida) es un prisionero en dicho pueblo. La supuesta nieta del Governor, Bernice (Sofia Boutella), escapó y si el personaje de Cage quiere volver a ser libre tendrá que encontrarla y traerla de vuelta. No sólo esto, haciendo referencia a Escape de Nueva York (Escape from New York, 1981), el Governor lo viste con un traje muy particular con explosivos que destrozarán al protagonista si violenta a Bernice o no cumple en tiempo con la misión. En un locura absoluta –con un criminal destinado a redimirse (Cage); el samurái y matón del Governor, Yasujiro (Tak Sakaguchi); los fantasmas de un incidente nuclear y una tribu tan extravagante como marginada–, el Governor se erige como el verdadero antagonista.

Charlé con Moseley sobre este personaje y su experiencia filmando en Japón con Sono y Cage… también hubo tiempo para recordar al querido Otis.

Cinema Inferno (CI): ¿Cómo se dio esta colaboración con Sion Sono?

Bill Moseley (BM): La primera película que vi de él fue Tag (Riaru onigokko, 2015) y simplemente me voló la cabeza. Soy amigo de Reza Sixo Safai, uno de los escritores del guión y productor de Prisoners of the Ghostland, empezamos a hablar sobre la película, él mencionó a Sion y yo conocía Tag. Entonces comencé a ver películas como El club del suicidio (Jisatsu sakuru, 2001), que es increíble, Antiporno (Anchiporuno, 2016), Vamos a jugar al infierno (Jigoku de naze warui, 2013)… mi favorita fue Pez mortal (Tsumetai nettaigyo, 2010), pienso que es impresionante. 

Soy un gran admirador del “Asian Extreme”, de I Saw the Devil (Ang-ma-reul bo-at-da, 2010) y de las películas de (Takashi) Miike, así que el simple hecho de ver cosas nuevas me emocionó mucho. Me alegró en demasía conseguir el papel del Governor.

CI: ¿Cómo fue tu aproximación a este personaje?

BM: Todas las mañanas caminaba por la orilla del lago Biwa, el lago de agua dulce más grande de Japón. Me la pasaba repitiendo los diálogos del Governor porque tenía que explicar la complejidad del traje del personaje de Nic. Al repetir los diálogos comenzó a surgir la voz del Governor. 

Cuando hice la prueba de vestuario, una vez que tuve puesto el sombrero sentí que estaba muy cerca del personaje, pero luego me dieron los guantes rojos y me di cuenta que era la personificación de todo lo que está mal en el capitalismo: con el traje blanco pero con sangre en mis manos. Cuando entendí eso, la voz llegó porque era fanfarrón, exuberante, también loco y malvado. 

El Coronel Sanders fue una de mis inspiraciones y también el gallo Claudio, el de las caricaturas, el gallo grande con una voz fuerte, fanfarrona y sureña. 

CI: ¿Qué pensaste del Samurai Town?

BM: Que era la fusión perfecta entre Este y Oeste, esta mezcla fue una de las cosas emocionantes de estar en el set. Realmente se sentía como un pueblo del viejo y salvaje Oeste, especialmente por las calles de tierra. Obviamente era muy japonés también con todas las flores de cerezo, las hermosas geishas, los ninjas y los samuráis. Me encantó, pensé que era fantástico.

También pude visitar el set de la planta fantasma con el reloj gigante y todos los extras con vestuario salvaje. Si bien fue abrumador, me sentí como en casa.

CI: ¿Cómo fue trabajar con Nicolas Cage?

BM: Estaba muy emocionado porque soy un gran fan de Nic. Recientemente amé Color Out of Space (2019) y Mandy (2018). También me encantan muchas de sus películas viejas. 

Mi esposa, Lucinda Jenney, es actriz y trabajó con Nic en Peggy Sue Got Married (1986) –dirigida por Francis Ford Coppola–. Ambos hemos sido seguidores de Nic. 

Me ponía nervioso pensar que no le iba a gustar trabajar conmigo, mi estilo o el personaje que había elegido, pero Nic es grandioso, realmente es un tipo amigable. Pasamos el Día de Acción de Gracias en Japón y Nic nos llevó a todos, reparto y crew, a cenar. 

Nic es determinado y profesional. Así me gusta trabajar: me gusta ir por todo pero también ser puntual, saber mis diálogos. En cuestión de construir un personaje, por más extremo que parezca, Nic es maravilloso, te motiva e inspira. 

CI: ¿Qué nos puedes decir del proceso de Sono?

BM: Fue interesante, la barrera del idioma es ciertamente importante, sobre todo cuando tratas de ser muy específico sobre las emociones, los movimientos y los detalles del personaje. Mientras hacía algo, podía darme cuenta si él sonreía o aplaudía, estaba feliz. Había un traductor, si había algún problema o cambio él trataba de hacer su trabajo, pero la mayor parte del tiempo simplemente nos comunicamos por medio de sonrisas. Así lo describiría. 

CI: No hace mucho regresaste al personaje Otis. 

BM: De hecho fue un reto porque Otis era 14 años mayor y todo ese tiempo había estado en prisión, entonces la pregunta era: ¿qué tanto afectó su personalidad vivir 14 años en una celda? Sin mencionar volverse viejo. 

Esto me preocupaba y el primer día de filmación tenía un pequeño monólogo. Recuerdo estar preocupado por el diálogo, en la primera toma dije algo mal y tuvimos que cortar. Luego respiré y lo volví a intentar, me equivoqué, corte. Rob me miró como diciendo “¿qué está pasando hombre?” y le dije “dame un minuto”. Recuerdo sentarme en solitario, respirar profundamente, luego escuché una voz en mi cabeza que decía: “Bill, relájate, tengo esto bajo control, sólo quítate de mi camino”. Era la voz de Otis diciéndome “vete de aquí, señor actor que no puede recordar sus líneas y se preocupa por cómo se ve”, toda esa onda de Hollywood. En cuanto escuché esto, me quité del camino y no volví a tener problemas. 

CI: Personajes como Chop-Top y Otis siguen siendo recordados por los fans muchos años después. Pienso que el Governor es otro de tus papeles memorables. 

BM: Te lo agradezco. Realmente se trata de no intentar controlar al personaje. Leo el guión varias veces y luego dejo que el personaje surja naturalmente, sin importar qué tan loco pueda parecer. Si es un personaje pirado, siempre lo interpreto como si yo fuera la única persona cuerda en el lugar. Pienso en esa historia de Otis diciendo “quítate del camino, Bill”, si haces eso, entonces los personajes se vuelven emocionantes y reales. Creo que ese es el trabajo del actor: ¡quitarte del camino!

Prisoners of the Ghostland está en cines de EUA y VOD.

Podcast especial #5: Fantasia 2021

Comentamos películas como la japonesa Beyond the Infinite Two Minutes (Droste no hate de bokura, 2021), la taiwanesa The Sadness (2021), la sudafricana Indemnity (2021) y la americana Agnes (2021). Todas fueron parte de la edición 25 del Fantasia International Film Festival.

El podcast especial #5 de Cinema Inferno cuenta con la participación de:

Iván Elvira Reyes – Periodista que colabora en los sitios YouRocket y Dromo Cinema. También ha publicado en el periódico El Universal.

Eric Ortiz García – Periodista (Cinema Inferno, Screen Anarchy) y profesor de cine (FES Aragón UNAM). Colaborador de Radio Mórbido.

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Podcast #27: NADIE, OTRO DÍA PARA MATAR y más cine de acción

Aprovechando el estreno en Blu-ray de la divertida Nadie (Nobody, 2021) –la película de acción protagonizada por Bob Odenkirk y dirigida por Ilya Naishuller (Hardcore: Misión extrema)–, charlamos sobre algunos de los mejores exponentes contemporáneos de este trepidante género. De la franquicia sobre John Wick (Keanu Reeves) a producciones asiáticas como La villana (Aknyeo, 2017).

Además recordamos al gran Michael K. Williams (1966-2021), actor que brilló en The Wire y Boardwalk Empire.

El podcast #27 de Cinema Inferno cuenta con la participación de:

Joan Escutia – Periodista musical de medios como Vogue México e Indie Rocks! Conocedor del cine de género.

Rubén Pintos – Crítico y reportero cinematográfico que ha colaborado en Cámara Salvaje, Revista Cinefagia, Butaca Ancha, Cinema Tradicional y Tomatazos. Especialista en cine asiático, cine de culto y género.

Eric Ortiz García – Periodista (Cinema Inferno, Screen Anarchy) y profesor de cine (FES Aragón UNAM). Colaborador de Radio Mórbido.

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Fantasia 2021: #BLUE_WHALE, una prescindible película de pantallas

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

La pandemia empujó la popularización del formato cinematográfico conocido como screenlife, aunque, básicamente, es la evolución del found footage o metraje encontrado. En pantalla vemos otras pantallas, reflejando buena parte de nuestras vidas en el “nuevo milenio” y su desarrollo por medio de dispositivos electrónicos. Antes de 2020 pocos usaban Zoom, hoy día es la norma para reuniones a distancia, sean laborales, escolares o lúdicas. 

Si bien este tipo de películas han ganado terreno en el mainstream –hace siete años, por ejemplo, se estrenó la exitosa Eliminar amigo (Unfriended, 2014)–, actualmente nos encontramos ante una inevitable explosión del formato. No es coincidencia que uno de los proyectos de terror más populares del primer año en “cuarentena” haya sido Host (2020), de Rob Savage, que llevó el terror sobrenatural más clásico –una sesión espiritista que se sale de control– a una reunión de Zoom. Es un trabajo disfrutable de menos de 1 hora que va directo al grano, sus jump scares son efectivos. Sin inventar el hilo negro –si acaso inauguró el uso en cine de Zoom–, se estrenó vía streaming en el momento justo. 

Mientras que Savage fue “fichado” por Blumhouse, los pioneros del screenlife parecen estar reclamando su formato. Hablo de Bazelevs, la compañía fundada por el reconocido Timur Bekmambetov, responsable de la mencionada Eliminar amigo y los thrillers Buscando… (Searching, 2018) y Profile (2018). Para sorpresa de nadie, Bazelevs se sumó a los exponentes de este formato durante la pandemia: el año pasado Bekmambetov declaró a Deadline que tiene ¡unos 50 proyectos de diversos géneros en desarrollo! De hecho, firmó un acuerdo por cinco películas con Universal Pictures. Con la llegada de más y más filmes narrados a través de pantallas, es natural que la audiencia comience a buscar cualidades diferentes en cada propuesta.

La rusa #Blue_Wale (2021), dirigida por Anna Zaytseva y producida por Bazelevs, está inspirada en un caso real: a partir de un reporte periodístico firmado por Galina Mursalieva en 2016, los suicidios de 130 jóvenes fueron ligados al reto de la “Ballena azul”, supuestamente difundido en grupos de Internet por “curadores” que ponían 50 retos a realizarse en 50 días, culminando en una invitación a quitarse la vida. Es un caso complejo que llegó a otros países provocando histeria, imitadores y arrestos. Todos los reportes al respecto enfatizan la imposibilidad de confirmar que cada uno de los suicidios haya sido realmente parte de este juego perturbador.

La película comienza con dos hermanas adolescentes peleando, rápidamente se establece que Yulya (Diana Shulmina) es la consentida de su mamá (Ekaterina Stulova), la chica dulce que sabe manipular para que Dana (Anna Potebnya) sea injustamente la única regañada. Sin embargo, la verdadera trama arranca unos meses después tras el shockeante suicidio de Yulya, videos del suceso circulan en la red. Motivada por la creencia de que su madre la culpa por la tragedia, Dana decide indagar en la computadora de su hermana fallecida. Un perfil alterno en una red social similar a Facebook revela un lado de Yulya que nadie de su círculo cercano conocía: fotos provocadoras en paños menores, también posteos y archivos del juego de la “Ballena azul”. Cuando un detective desestima la evidencia compartida por Dana, porque los responsables del reto fueron arrestados años atrás, ella se convierte en investigadora, dispuesta a conocer la verdad sobre la tragedia de su hermana. 

#Blue_Wale está en la vena de thrillers que siguen al detectivesco personaje central mientras se adentra en aguas peligrosas, aquí, por ejemplo, la pantalla de computadora pasa a ser la de un smartphone cuando Dana –con el apoyo a distancia de su mejor amiga (Olga Pipchenko)– se mete a un departamento para indagar en la computadora de otra víctima. Es cuestión de tiempo para que la protagonista entre al juego suicida de la “Ballena azul”, con la intención de desenmascarar a los responsables. La película tiene reminiscencias del J-horror (terror japonés) hecho a finales de los años noventa y principio de los dosmiles: la curadora/antagonista principal recuerda a Sadako de El aro (Ringu, 1998). Aunque aquí no existe terror sobrenatural, el foco está en algunas de las 21 tareas que Dana debe completar, iniciando con dibujar algo que represente su dolor, obviamente las tareas subirán de tono: debe cortarse las muñecas, “torear” a los carros en una avenida, pasearse semidesnuda por su escuela, traicionar a una persona de confianza, etc. 

#Blue_Wale también aborda los primeros pasos de un potencial romance entre Dana y Lesha (Timofey Eletskiy), un chico que participa en el reto, aunque él busca ponerle fin a sus días. El comentario contra el suicidio se subraya cuando Dana trata de hacerle ver su valía y en como la evidente falta de comunicación entre las hermanas y su madre desemboca en la importancia de entablar relaciones de confianza entre familiares. #Blue_Wale no pretende ser una película profunda sobre un tema por demás complicado, su propuesta es netamente de género, sobre todo en la confrontación de nuestra protagonista con la misteriosa enmascarada que controla el reto: “Ada Morte” es una antagonista imposible de engañar, maestra del hackeo y casi omnipresente, además se niega a aceptar que un joven recapacite antes del suicidio. Incluso puntos interesantes en la problemática relación entre Dana y su madre –piensa que su hija anda en drogas o, por la preocupación, la lleva a un hospital psiquiátrico, un punto argumental clásico en el terror: véase Candyman (1992) o El hombre invisible (The Invisible Man, 2020)– parecen meros obstáculos para Dana en la confrontación central. 

No es coincidencia que “Ada Morte” en ocasiones luzca como villana de slasher, con todo y cuchillo en primer plano. Al final, en sus momentos efectivos, #Blue_Wale es sobre una asesina o asesino que enfrenta en el clímax a la “final girl” (quien se revela como virgen como se acostumbra en el género), sólo que todo es visto por medio de un live stream que incluye comentarios de los espectadores. Esto le da un peso importante a la revelación de la identidad de “Ada Morte”, y es donde la película es previsible, con un desenlace poco contundente. #Blue_Wale difícilmente se colocará entre las esenciales absolutas del creciente formato screenlife, que en palabras de Bekmambetov es “un nuevo lenguaje”. Aunque, si el público responde, este podría ser el primer capítulo de una franquicia.

PD: Nunca entendí por qué un plot point involucra engañar a los responsables del reto suicida para que proporcionen sus datos en un sitio falso con una promoción para un concierto de Motörhead. La historia se desarrolla en 2019 y “Lemmy” Kilmister falleció en 2015, poniendo punto final a la trayectoria de la legendaria banda británica.