THE EXCHANGE: Una comedia contra el racismo y la xenofobia

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

The Exchange (2021) se desarrolla en el pequeño y nevado pueblo ficticio de Hobart, en Ontario, Canadá, durante una recesión económica en 1986. En Hobart, “hogar de la ardilla blanca”, el adolescente Tim Long (Ed Oxenbould) se siente solo e incomprendido. A nadie más parece interesarle la literatura, la música de bandas como The Smiths o el cine de los franceses Jean-Pierre Melville –su película favorita es El círculo rojo (Le cercle rouge, 1970)–, Jean-Luc Godard y François Truffaut.

Tim aplica para un programa de intercambio que lleva estudiantes franceses a Canadá con el deseo de por fin tener un amigo. El chico se imagina conviviendo con alguien tan culto como él, sin embargo, cuando finalmente conoce a la visita, sus expectativas no se cumplen en absoluto. 

El coprotagonista de la película es el parisino Stéphane (Avan Jogia), un joven carismático y lleno de vida cuyos principales intereses se limitan al sexo, al porno, al fútbol y al hip hop. No tarda mucho en volverse popular con los habitantes de Hobart, para disgusto de Tim. 

The Exchange es una comedia muy divertida sobre el desarrollo de una amistad improbable. Asimismo, funciona como una historia coming-of-age, llena de aprendizaje para su protagonista y con romance incluido: Jayli Wolf interpreta a Brenda, una joven indígena a quien evidentemente le gusta Tim. 

El proyecto lanza un mensaje claro en contra del racismo y la xenofobia. Hobart es el reflejo de los pueblos pequeños en Canadá o Estados Unidos, con población mayormente blanca, donde subyace el prejuicio y la discriminación racial. “Finalmente viste el verdadero Hobart”, le dice en un punto Brenda a Stéphane, hijo de inmigrantes y alejado del París turístico. 

Sobre estos temas platiqué con el británico Dan Mazer, quien dirigió The Exchange basándose en un guión muy personal de Tim Long (reconocido escritor de Los Simpson). Mazer, cabe señalar, ha colaborado constantemente con Sacha Baron Cohen desde hace más de 20 años; también dirigió I Give It a Year (2013) –la irreverente comedia romántica sobre un matrimonio destinado al fracaso– y Mi abuelo es un peligro (Dirty Grandpa, 2016), donde Robert De Niro es un desenfrenado viejo cachondo. 

Cinema Inferno (CI): The Exchange es una historia personal para Tim Long. ¿Cómo fue el proceso creativo entre ambos?

Dan Mazer (DM): Probablemente el hecho de que ambos somos escritores le dio seguridad. Nos unió que tuvimos un origen similar, aunque él estaba en Canadá y yo en Inglaterra. Me identifiqué con lo que escribió porque crecí en un pueblo pequeño, también era visto como el chico raro, pero quería ser creativo. Es un guión realmente gracioso, entonces él quería a alguien que pudiera proteger y apreciar ese humor. 

CI: Es un coming-of-age sobre la amistad y el amor, también mantiene ese humor obsceno presente en tu trabajo anterior. 

DM: Simplemente es lo que encuentro divertido, probablemente por eso me enviaron el guión. Es, precisamente, una combinación de comedia para adultos y obscenidades, con una historia increíblemente adorable y ligeramente melancólica. Esta combinación es bastante rara, me dio la oportunidad de hacer cosas tanto familiares como nuevas.

CI: El trabajo de los actores (Ed Oxenbould y Avan Jogia) es estupendo. ¿Cómo construyeron estos personajes tan diferentes entre sí?

DM: Es interesante porque en la vida real también son muy diferentes entre sí. Avan es bastante vistoso, es el alma de la fiesta; mientras que Ed es reservado y tímido. Le brindaron mucho de ellos mismos a los personajes. En la vida real realmente disfrutaban estar juntos, algo que no me esperaba pero que fue muy edificante. 

Más allá de saber si pueden actuar, para mí es importante ver a la persona detrás del actor y saber si tienen cierto espíritu o sentido del humor para poder encarnar al personaje. Es esencial el proceso de conocer al actor: antes de que lean sus diálogos, platicar con ellos unos 10 o 15 minutos para tener una idea de ellos como personas. Cuando hice esto con Ed y Avan, fue evidente que iban a encarnar a Tim y Stéphane de manera fantástica. 

CI: Es un filme de época con varias referencias, por ejemplo, la nouvelle vague. 

DM: Crecí a mediados de los años setenta (Mazer nació en 1971), entonces todas las referencias son importantes para nosotros: The Smiths, la nouvelle vague y cosas así. Realmente nos dieron una identidad cultural, mientras que nuestros amigos estaban escuchando Duran Duran o viendo películas de Arnold Schwarzenegger, La venganza de los nerds (Revenge of the Nerds,1984) o Porky’s (1981)… por supuesto, también las vi pero me gustaba sentirme diferente y único por medio de esas referencias que Tim comparte. 

Me encantó armar el soundtrack: The Cure, Swing Out Sister, Scritti Politti. Son bandas que en esa época escuchaba mi hermano mayor, era mucho más cool que yo. Recordar esto ayudó a crear el aura de los años ochenta.

CI: Uno de los temas importantes es el racismo, presente hoy en día en muchos lugares del mundo. ¿Qué tan importante es mandar un mensaje positivo?

DM: Eso hace relevante al filme, es la columna vertebral de la historia. 

Es similar al trabajo que he hecho anteriormente con Sacha (Baron Cohen), ya sea Borat: El segundo mejor reportero del glorioso país Kazajistán viaja a América (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, 2006), Brüno (2009) o El dictador (The Dictator, 2012). Es realmente importante que tengan un mensaje esperanzador que pueda ser expresado por medio de la comedia, así llega a gente que de otra manera, quizá, no escucharía lo que estamos tratando decir. Usar la risa para llevar un mensaje o una idea política es increíblemente importante y poderoso. 

Es deprimente que los problemas sean los mismos, no hemos avanzado mucho desde los ochenta. Hicimos la película en la era de Donald Trump, entonces nos pareció particularmente importante. Los problemas de los ochenta estaban más que vivos en 2020 y quería abordar eso, de la misma forma como lo abordamos en Borat, siguiente película documental (Borat Subsequent Moviefilm, 2020).

CI: ¿Cómo fue volver a colaborar con Sacha Baron Cohen en Who Is America? (2018) y Borat, siguiente película documental?

DM: Si no hicimos la secuela de Borat durante 15 años fue porque no parecía necesaria. No hicimos otro show como Da Ali G Show (2000-2004) porque no parecía necesario. Y luego llegó Trump para difundir odio. Nos hizo enojar, de pronto era una urgencia salir y exponer lo más posible qué estaba haciendo, decir “no está bien”, llegarle a personas con un sentimiento ambivalente, señalar su idiotez, su racismo y su intolerancia. Como ya dije, si logras eso mientras haces reír a la gente, entonces llegas a una audiencia que de otra manera lo ignorará. 

CI: Consideras que actualmente, sobre todo en redes sociales, ¿la comedia “políticamente incorrecta” está bajo ataque?

DM: Si eres racista, sexista o tienes algún prejuicio y usas esto para hacer chistes baratos, vas a ser expuesto. Pero si vienes de un lugar bueno y usas tu comedia para exponer estos problemas, subrayar las peores cosas de la sociedad, entonces probablemente te saldrás con la tuya. 

Obviamente hay mucho ruido, dicen que ya no puedes decir nada, pero nosotros hicimos  Borat, siguiente película documental, es una película bastante provocadora con muchos chistes controvertidos. Lo conseguimos porque tuvimos la firmeza de asegurarnos que nuestros chistes vinieran de un buen lugar.

The Exchange está disponible en VOD.

Podcast #25: EL EJÉRCITO DE LOS MUERTOS de Zack Snyder

2021 ha sido un año bastante movido para el director Zack Snyder. Primero se estrenó el muy anticipado Snyder Cut (La liga de la justicia de Zack Snyder); luego llegó a Netflix El ejército de los muertos (Army of the Dead, 2021), su regreso al terror y al subgénero de los zombies tras 17 años de su remake El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004). En este podcast platicamos sobre Snyder con los críticos Alejandro Alemán (Filmsteria!) y Vico Cullel (Cine con Vico Culell).

El podcast #25 de Cinema Inferno cuenta con la participación de:

Alejandro Alemán – Crítico de cine con años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como 24 Horas, Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, Cambio, entre otros.

Vico Culell – Titular del canal de YouTube Cine con Vico Culell, que todo tipo de cine: desde los blockbusters hasta el cine más raro.

Eric Ortiz García – Periodista (Cinema Inferno, Screen Anarchy) y profesor de cine (FES Aragón UNAM). Fue parte del Screening Team 2019 de Fantastic Fest.

Otras opciones para escucharlo

Spotify

Mixcloud

ivoox

Apple

Una entrevista con Emile Hirsch sobre MIDNIGHT IN THE SWITCHGRASS

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

“La actuación más significante de un joven americano en generaciones”, así describió Sean Penn el trabajo de Emile Hirsch en la épica Camino salvaje (Into the Wild, 2007). Hirsch se transformó físicamente para llevar a la pantalla la aventura liberadora y mortal de Chris McCandless, quien llegó hasta Alaska buscando alejarse de las convenciones sociales. A los 22 años, Hirsch consiguió su rol distintivo que se mantiene como el más reconocido de su extensa filmografía.

Hirsch se encuentra, 14 años después, promocionando Midnight in the Switchgrass (2021), un thriller de crímenes filmado durante la época de COVID-19. Aquí su papel es totalmente serio: Byron, un agente de policía que carga el peso de varios casos no resueltos de mujeres brutalmente asesinadas. El actor americano recordó, en entrevista con Cinema Inferno, que anteriormente había “lidiado con personajes con una mentalidad similar, donde hay mucha profundidad y tristeza. He interpretado a otros policías, también a un Navy SEAL en El sobreviviente (Lone Survivor, 2013)”, sobre una misión comprometida que deja a cuatro SEALs luchando por su vida contra un numeroso grupo talibán.

Al inicio de Midnight in the Switchgrass Byron recibe más malas noticias: se descubrió el cadáver de una prostituta, el séptimo caso similar en dos años, y otra chica desapareció en un motel cerca de una parada de camiones. Todo esto sucede en el Panhandle de Florida. Hirsch conoce bien las historias de crimen situadas al sur de Estados Unidos, basta recordar su participación en Killer Joe, asesino por encargo (Killer Joe, 2011), un pirado y sucio pulp noir tejano de humor negrísimo.

Al respecto, Hirsch comentó: “no sé exactamente qué tienen estos lugares. Creo que, de alguna manera, es su naturaleza rural. Sus historias alejadas de la ciudad y sus espacios más abiertos. Es un área ligada a las tradiciones. En el caso de Midnight in the Switchgrass, mi personaje es un hombre muy religioso. Él y su esposa (Jackie Cruz) son muy creyentes. La clave para mí fue nunca olvidar la idea de que su espiritualidad lo impulsa por una causa justa, pero también resaltar su lucha interna. Similar al personaje de Tommy Lee Jones en Sin lugar para los débiles (No Country for Old Men, 2007): ese último monólogo en el que le da significado a su existencia y se pone muy filosófico sobre la naturaleza del bien, del mal y del crimen. Quería ver a mi personaje batallar con su propia espiritualidad: las cosas atroces, terribles y tristes que ve pueden deteriorar su fé en Dios. Es cuando su esposa lo trae de vuelta, lo empuja, lo vuelve a inspirar en su trabajo”.

El personaje de Hirsch eventualmente une esfuerzos con Rebecca (Megan Fox), integrante del FBI y parte de una operación encubierta en el mundo de la prostitución y la trata de mujeres. A pesar de no contar con el apoyo total de sus respectivos superiores, Byron y Rebecca son la única esperanza para detener a un asesino serial que en apariencia es sólo un padre de familia (Lukas Haas). En el reparto de Midnight in the Switchgrass también se encuentra el mismísimo Bruce Willis, como el compañero de Rebecca que abandona la peligrosa operación.

“Tenía 19 años cuando conocí a Bruce Willis, estaba trabajando en Sospechas mortales (Alpha Dog, 2006)”, recordó Hirsch. La película inspirada por un caso real sigue el pleito por dinero entre un dealer californiano (Hirsch) y uno de sus secuaces, un ex preso drogadicto y neonazi (Ben Foster). Todo se sale de control cuando el dealer y dos de sus amigos (uno de ellos interpretado por Justin Timberlake) se topan de la nada con el hermano del neonazi, un chico inocente de sólo 15 años (el fallecido Anton Yelchin); lo que sigue es un secuestro no planeado y una verdadera tragedia. En esa película dirigida por Nick Cassavetes, Willis interpreta a un temido criminal, padre del joven traficante.

Hirsch rememoró que la “primera vez que trabajé con Bruce Willis, fuimos por unos tragos, básicamente terminé diciéndole que era su fan durante buena parte de la noche, fue casi vergonzoso. Me encanta trabajar con estos actores legendarios. He aprendido mucho de Bruce, también de Mel Gibson (compartió pantalla con él en La fuerza de la naturaleza). Con estas estrellas de cine fundamentales no te das cuenta de cuántas de sus películas has visto, hasta que realmente revisas sus currículos y descubres que has visto unas 20 de sus películas. Bruce y Mel han hecho muchos clásicos”.

Algo similar me sucedió al revisar la filmografía de Hirsch para preparar esta entrevista, sin duda cuenta con un gran número de títulos valiosos. Antes de Camino salvaje, Hirsch destacó en películas como la ya mencionada Sospechas mortales, la divertida La chica de al lado (The Girl Next Door, 2004) –una suerte de antecesora espiritual de Supercool (Superbad, 2007), con un adolescente impopular que se enamora de su bella vecina (Elisha Cuthbert) cuyo pasado está conectado con la industria pornográfica–, y Los amos de Dogtown (Lords of Dogtown, 2005), un energético retrato de la salvaje juventud californiana que en los setenta fue vital para la evolución del skateboarding, gracias a la influencia del surf y patinar en piscinas vacías.

Es especialmente valioso ver estas producciones hoy porque son los primeros pasos de otras estrellas además de Hirsch, quien durante la entrevista alabó a sus contemporáneos: “Paul Dano y yo trabajamos juntos en tres películas: The Emperor’s Club (2002), La chica de al lado y Bienvenido a Woodstock (Taking Woodstock, 2009), aunque en esta última no compartimos pantalla. Me encanta el trabajo que ha hecho, esa película sobre Brian Wilson (Amor y compasión); en esa misma película también me encanta John Cusack, con quien pude trabajar en Never Grow Old (2019). Jesse Eisenberg también salió en The Emperor’s Club, todos teníamos 16 o 17, luego hizo Red social (The Social Network, 2010) y otras grandes interpretaciones. Juno (Temple) estuvo asombrosa en Killer Joe, asesino por encargo, ahora es grandioso verla haciendo todo tipo de cosas. Es simplemente increíble”.

El carismático Hirsch no se ha quedado atrás. Después de Camino salvaje llegaron protagónicos en filmes como la infravalorada Meteoro, la película (Speed Racer, 2008), o Prince Avalanche (2013), una muy graciosa y significativa oda a la amistad. También colaboraciones con grandes como William Friedkin (Killer Joe, asesino por encargo), Gus Van Sant (Milk, un hombre, una revolución, una esperanza), Oliver Stone (Salvajes) y Quentin Tarantino (Había una vez… en Hollywood).

Ante los límites temporales de nuestra entrevista, decidí preguntarle a Hirsch en específico sobre su experiencia bajo la dirección de Friedkin y Tarantino, quienes en palabras del actor “están a la par en su habilidad para expresarse”.

En Killer Joe, asesino por encargo el personaje de Hirsch es parte de una familia bastante disfuncional: la hija adolescente (Juno Temple) termina en manos de un detective y matón (Matthew McConaughey) como anticipo porque el altanero pero nada brillante hijo (Hirsch), y el usualmente distraído padre (Thomas Haden Church), no tienen el dinero para pagar por adelantado el asesinato de la madre. “Friedkin es impredecible y explosivo, te diviertes con él porque nunca sabes lo que hará. En ocasiones filmaba toda mi parte en una sola toma, es muy seguro de sí mismo y no necesita protección. No sé si he trabajado con otro director tan carismático como Friedkin”, se preguntó Hirsch.

Hirsch se convirtió en Jay Sebring, estilista y ex de Sharon Tate (Margot Robbie), en Había una vez… en Hollywood (Once Upon a Time… in Hollywood, 2019). Entre sus momentos más memorables están su baile en la mansión Playboy a ritmo de “Son of a Lovin’ Man”, sus interacciones con Charles Manson (Damon Herriman) y, al final, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio). De acuerdo con Hirsch, “Tarantino emana alegría de vivir. Probablemente hay muchas personas tan inteligentes como Quentin en el mundo, pero no todas tienen la misma pasión, eso es lo que lo separa. Es como un niño, genuinamente ama contar historias, las películas o escribir una novela. Es un narrador natural y talentoso. En Había una vez… en Hollywood tuve 18 o 19 días de filmación, distribuidos en unos cinco meses. Fue un privilegio poder pasar todo ese tiempo alrededor de Tarantino”.

Al regresar a algunos de sus papeles más memorables, Hirsch no evitó sentirse sorprendido por su propio recorrido: “llevo actuando profesionalmente 26 años ininterrumpidos. Es gracioso que a veces se me olvide esto, pero luego pienso: ‘wow, literalmente llevo 26 años, Dios mío’. Es de locos”.

Midnight in the Switchgrass se puede ver en cines de Estados Unidos y VOD. También está disponible en Blu-ray y DVD.

THE RECKONING: Caza de brujas en tiempos de epidemia

Por Eric Ortiz García (@EricOrtizG)

El cineasta británico Neil Marshall ha dejado una huella importante en el cine de género a casi 20 años de su primer largometraje. Entre sus trabajos más reconocidos está su ópera prima, Luna llena (Dog Soldiers, 2002), anclada en el subgénero de los hombres lobo aunque sin enfocarse en la clásica transformación. Los protagonistas son un grupo de soldados que terminan luchando por su vida contra una manada de feroces hombres lobo en las Tierras Altas de Escocia. Es una trepidante mezcla de acción, terror, gore y humor negro con efectos prácticos. 

Posteriormente Marshall escribió y dirigió El descenso (The Descent, 2005), a mi parecer su mejor película hasta el momento, donde un grupo de amigas con un gusto por las actividades extremas viven una pesadilla en una cueva inexplorada. De fotografía impecable –jugando con la oscuridad del lugar y las diferentes fuentes de luz (bengalas, por ejemplo)–, El descenso es otro violento choque entre humanos y criaturas extraordinarias, aquí son una suerte de humanoides adaptados a la profundidad de la cueva: son ciegos, sólo requieren de su sentido del oído para convertirse en depredadores.

La carrera de Marshall siguió con su película más ambiciosa hasta entonces: Doomsday (2008). Una desmesurada y violenta combinación de géneros y elementos: ciencia ficción y acción que beben de un post-apocalipsis madmaxiano con caníbales, caballeros medievales y castillos. Ver Doomsday en 2021 resulta particularmente fascinante porque Marshall construyó un mundo basado en un virus que provoca una epidemia. El llamado “virus de la parca” hace que Escocia se convierta en una zona en cuarentena, rodeada por un muro y abandonada por Reino Unido hasta el aparente fin de toda su población. La trama principal se desarrolla 25 años después de esto, en 2033, cuando el virus reaparece en un Londres decadente. 

Esos elementos la conectan directamente con The Reckoning (2020), su película más reciente. Su contexto es, ni más ni menos, la gran peste de Londres en 1665. Marshall afirmó, en entrevista con Cinema Inferno, que la pandemia de la COVID-19 lo ha hecho reexaminar ambas películas.

Si bien su adaptación de Hellboy (2019) también hace referencia al resurgimiento de la peste en Inglaterra y la amenaza de una epidemia, Marshall pidió ignorar “Hellboy en esta idea porque yo no elaboré nada de eso –es la única película en su filmografía que no escribió–. Pero me he replanteado Doomsday y The Reckoning. Hubo noticias sobre el cierre de la frontera entre Inglaterra y Escocia, que es exactamente lo que pasa en Doomsday. Te hace pensar: wow, es más profética”.

Sobre The Reckoning, el director comentó: “cuando la escribimos en 2018 y la filmamos en el verano de 2019, no teníamos idea de lo que estaba por venir. En el año siguiente, 2020, ya no era inusual que la gente usara cubrebocas. Ahora es más relevante por todo el tema de la peste, aunque debo decir que no es una película sobre la peste, es sólo el trasfondo”.

The Reckoning en realidad retrata la cacería de brujas y está basada en hechos verídicos. En aquella época, de acuerdo con Marshall, la gente creía que la peste bubónica era producto del Diablo y sus súbditos, “hoy hay caza de brujas en Internet, también un fervor religioso sobre el uso del cubrebocas o la pandemia como producto del trabajo del Diablo. Todo lo que pasó en aquella época, sólo en una forma diferente. Las personas hoy en día no van a la taberna local para conspirar que hay una bruja en su comunidad, pero está sucediendo en Internet. Es lo mismo”.

Charlotte Kirk interpreta en este largometraje a Grace, quien vive en una zona rural con su esposo (Joe Anderson) y su pequeña bebé. Su marido es alcanzado al inicio por la enfermedad y decide quitarse la vida para proteger a su familia. En consecuencia, Grace es vista por el hacendado Pendleton (Steven Waddington) como la víctima perfecta: él desea favores sexuales a cambio de los pagos de renta. Grace no está dispuesta y se defiende ante un intento de abuso sexual. Esto hace que Pendleton señale en la taberna del pueblo cercano que hay algo malvado en torno a Grace. Bastan unas palabras a los pueblerinos para empezar a acusar a la protagonista de brujería y de tener un pacto con el Diablo.

No es la primera referencia a la brujería en la obra de Marshall. En Furia de centuriones (Centurion, 2010) –basada en la leyenda de una legión de soldados del Imperio Romano que sucumbió ante los pictos en el norte de Britania–, el romano interpretado por Michael Fassbender se relaciona con una “bruja” (Imogen Poots) exiliada. La villana principal de Hellboy es una bruja (Milla Jovovich) de la época del Rey Arturo, recién resucitada y que pretende traer de vuelta a las criaturas de la oscuridad. La aproximación de Marshall hacia las brujas en The Reckoning se aleja por completo de lo fantástico. 

“Mi amigo Ed (Edward Evers-Swindell) me trajo una historia para una película basada en un juicio de brujas. Charlotte y yo empezamos a investigar sobre el periodo, leímos muchos libros sobre la cacería y los juicios de brujas. Entre más nos adentramos, el tema se hizo más interesante y me enganché con la idea de contar una historia que se mantuviera en el mundo real lo más posible, para lidiar más con la crisis psicológica que con algo demasiado sobrenatural. Esto realmente sucedió, hay 500 mil casos confirmados aunque algunas personas dicen que fueron casi un millón de mujeres enjuiciadas, torturadas y ejecutadas por un crimen que no existe. Tenía que contar la historia de manera honesta, necesitaba una aproximación más dramática y ese fue el plan”, argumentó Marshall. 

Luego de la visita de varios pueblerinos, ataviados con máscaras de la época de la peste, a nuestra protagonista le espera lo peor: un juicio que en realidad es una tortura para conseguir su confesión y mandarla a la hoguera por brujería. De niña pasó por algo similar: su madre (Emma Campbell Jones) fue torturada y obligada a confesar por John Moorcroft (Sean Pertwee), un notorio “witchfinder” que se reencuentra con Grace. 

La figura del cazador de brujas nos remonta a Cuando las brujas arden (Witchfinder General, 1968), dirigida por Michael Reeves y parte de la llamada “Unholy Trinity” que propició el uso popular del término folk horror. En esa brutal obra maestra, Vincent Price interpreta a Matthew Hopkins, un personaje basado en un cazador de brujas real que trabajó durante la guerra civil inglesa. Marshall subrayó sobre esta potencial influencia que evitó “a toda costa ver Cuando las brujas arden. Es un filme que conozco muy bien, lo he visto muchas veces, pero la última vez fue hace unos 20 años. Deliberadamente no lo vi antes de The Reckoning, no quería dirigirme por ese camino marcadamente. Mis influencias fueron westerns, al menos para el primer acto antes de que Grace es llevada al calabozo. Westerns como Érase una vez en el Oeste (C’era una volta il West, 1968). Quería abrazar el hecho de filmar en Hungría, en la cumbre del verano, con calor, polvo, personajes montando caballos, con sombreros y abrigos; teníamos pistolas, tabernas, casas de western. Pensé en abrazar esto y filmar como si fuera un western”.

The Reckoning inevitablemente aborda los días de tortura que sufre Grace, en un intento de Moorcroft y su ayudanta Ursula (Suzanne Magowan) –una mujer que sobrevivió la hoguera y ahora está convencida de haber sido “purificada”– por quebrarla física y psicológicamente. Al ser cuestionarlo sobre estas secuencias duras, Marshall respondió: “sí, fue difícil, física, mental y emocionalmente, sobre todo para Charlotte. Ella pasaba el día entero amarrada a este horrible artefacto de tortura.  Pero no quería hacer una película de tortura, no quería que estuviera enfocada ni que glorificara o explotara la tortura. Es suficiente saber lo que sucederá, es suficiente ver los instrumentos o tener una idea de su función. Te dice todo lo que necesitas saber, no necesitas esperar y poner la atención en la tortura. Entonces nunca lo hicimos. Que la audiencia y su imaginación llene los espacios en blanco”.

La película opta por mostrar a una mujer con una fuerza de voluntad increíble. Además del daño físico, experimenta imágenes pesadillescas de Lucifer (Ian Whyte) en su mente. Sin embargo, Grace siempre tiene presente las palabras de su madre antes de confesar para salvarla: “no dejes que nadie te diga quién eres”. Ella está dispuesta a sacrificarlo todo por el bienestar de su pequeña bebé.

Ya en películas como El descenso y Doomsday, Marshall había retratado a mujeres fuertes, que resisten y contraatacan. “Quiero que al final ellas triunfen de alguna manera, cobren venganza o luchen. Es el tipo de película que quiero ver, siempre he realizado películas que me gustaría ver. Lo que Grace tiene que pasar, hace que ella se merezca algún tipo de retribución y justicia al final. Estos tipos merecen sufrir. Aunque el final de The Reckoning es un tanto abierto”, expuso Marshall.

The Reckoning está disponible en Shudder.

Podcast #24: HÉROES: SILENCIO Y ROCK & ROLL y otros rockumentaries

Netflix estrenó el pasado 23 de abril un documental sobre el grupo español Héroes del Silencio, titulado Héroes: Silencio y rock & roll (2021). Con este pretexto invitamos al periodista musical Ricardo Pineda para charlar sobre los Héroes y otros rockumentaries.

El podcast #24 de Cinema Inferno cuenta con la participación de:

Ricardo Pineda – Periodista y locutor, actualmente escribe de música para los medios Slang, Gunk Magazine y Malaria Sonora. Su trabajo se ha publicado en Forbes México, Noisey (Vice en Español), Wire Magazine (Reino Unido), entre otros.

Eric Ortiz García – Periodista (Cinema Inferno, Screen Anarchy) y profesor de cine (FES Aragón UNAM). Fue parte del Screening Team 2019 de Fantastic Fest.

Otras opciones para escucharlo

Spotify

Mixcloud

ivoox

Apple